Científicos identifican la región del cerebro que se activa al hacer deporte

Quienes practican deporte habitualmente suelen decir que su mente está más clara y despejada tras el ejercicio. Ahora, un equipo de investigadores ha descubierto el mecanismo cerebral que explica esa sensación y confirma que el entrenamiento fortalece tanto los músculos como el cerebro.

La revista Neuron recoge las conclusiones de un estudio que describe, mediante modelos con ratones —cuyo cerebro es similar al humano—, cómo el ejercicio físico provoca cambios en la actividad cerebral que activan mejoras fisiológicas y metabólicas.

“Mucha gente dice sentirse más ágil y tener la mente más clara después de hacer ejercicio, y eso nos llevó a querer comprender qué ocurre en el cerebro tras practicar deporte”, señala Nicholas Betley, investigador en la Universidad de Pensilvania, quien forma parte del grupo de científicos de centros estadounidenses y japoneses que ha llevado a cabo el estudio.

Los autores utilizaron ratones con modificaciones genéticas y un amplio abanico de técnicas fisiológicas, de imagen y moleculares para registrar durante semanas la actividad cerebral de los roedores. El ejercicio se realizó en cintas de correr.

Lo primero que observaron, según explican, es que los ratones registraban una mayor actividad cerebral después de correr, especialmente en las células nerviosas situadas en el hipotálamo ventromedial, una región que regula la forma en que el cuerpo utiliza la energía, incluido el peso corporal y el azúcar en sangre.

Al monitorizar la actividad neuronal durante el ejercicio, también vieron que había un grupo específico de células nerviosas del hipotálamo ventromedial, llamadas neuronas del factor esteroidogénico 1 (SF-1), que se activaban mientras los animales corrían en la cinta. Y no solo eso: las células SF-1 permanecían activas al menos una hora después de que los ratones terminaran la sesión.

El libro Los primeros 20 minutos, de Gretchen Reynolds dice “el impacto que incluso las cantidaes más pequeñas de ejercicio pueden tener sobre la salud y la longevidad es muy profundo”. La experta también describe que cada semana hay un nuevo descubrimiento que contradice alguna creencia arraigada acerca de una práctica de ejercicio, agrega.

Reynolds además dice que después de todo, no tenemos que ser atletas para querer saber cómo movernos mejor. “Solo necesitamos escuchar la voz del interior…el cuerpo quiere y necesita moverse. Escúchalo”, comenta.

Mejora respiratoria, metabólica y del flujo sanguíneo

Tras dos semanas de ejercicio diario, los ratones del experimento mostraron una mejora en su resistencia: fueron capaces de correr más rápido y durante más tiempo antes de agotarse. Lo sorprendente fue descubrir que, después de 14 días de entrenamiento, a los roedores se les activaban más neuronas SF-1 y con mayor intensidad que al inicio, cuando no hacían ejercicio.

Cuando los investigadores bloquearon la actividad de las neuronas SF-1 e impidieron que enviaran señales al resto del cerebro, los ratones se cansaron rápidamente y no mostraron mejoras en la resistencia, ni en el metabolismo ni en el flujo sanguíneo durante el periodo de entrenamiento.

“Este resultado nos indica que las neuronas SF-1 tienen una importancia vital para activar circuitos neuronales y fortalecer el cerebro tras el ejercicio”, subraya Betley, en un comunicado de la Universidad de Pensilvania. Su explicación es que estas neuronas, al activarse con el ejercicio, ayudan al cuerpo a recuperarse más rápido al utilizar de forma más eficiente la glucosa almacenada, lo que favorece la adaptación de músculos, pulmones y corazón a entrenamientos más intensos.

Correr es uno de los ejercicios que ayuda al cuerpo humano. (Foto: Freepik)

Lograr los beneficios del ejercicio sin practicarlo

“Este descubrimiento podría permitir, en el futuro, potenciar el entrenamiento mediante la activación de los circuitos de las neuronas SF-1, incluso sin practicar deporte. Esto permitiría que personas sin movilidad pudieran beneficiarse de los efectos cerebrales del ejercicio físico”, plantea Coral Sanfeliu, neurocientífica en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona, en declaraciones recogidas por Science Media Centre.

Para Carlos Matute, presidente de la Sociedad Española de Neurociencia, “estamos ante un estudio de muy buena calidad que introduce el concepto de que el historial de ejercicio queda registrado en circuitos cerebrales concretos, y que aporta una idea novedosa: que el cerebro no solo responde al ejercicio, sino que es necesario para consolidar los beneficios del entrenamiento repetido”.

Numerosos estudios científicos relevantes han confirmado en los últimos meses que la actividad física periódica, incluso si se practica durante poco tiempo y de forma moderada —como caminar algunos pasos más al día—, mejora las funciones cognitivas, emocionales y el funcionamiento cerebral en general. Es más, una investigación ha constatado que esa mejora cerebral puede heredarse de padres a hijos.

Por dónde comenzar?

Los siguientes consejos podrían ayudarle en su meta de ejercitarse:

  • Haga actividades que disfrute. No se limite a las formas tradicionales de ejercicios. El baile, nadar o aeróbicos en agua, existen diferentes disciplinas y opciones para decidir.
  • Si prefiere caminar o correr también es válido.
  • Enfóquese en pequeños pasos. Sea realista y tenga metas alcanzables. Podría comenzar por empezar a subir las gradas en lugar del elevador.
  • Premiése de alguna manera al momento de lograr una meta y póngase un nuevo reto.
  • No se olvide de hacer un calentamiento, ejercicios de estiramiento y también haga ejercicios para enfriarse y aumentar la flexibilidad.

Así afecta al cerebro de los jóvenes la adicción a las redes: ¿cómo se combate?

Un jurado de Los Ángeles (California) dictaminó el 25 de marzo de 2026 en una sentencia histórica que las aplicaciones y redes sociales de Meta (propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp) y Google (dueña de YouTube) fueron diseñadas para enganchar a los adolescentes. En VerificaRTVE analizamos con expertos en psicología qué efectos tiene en el cerebro de los jóvenes la adicción a las redes sociales.

En España, la Comunidad de Madrid ha liderado el primer ensayo científico en España sobre redes sociales y menores centrado en el impacto directo sobre su inseguridad y ansiedad. Este estudio concluye que las plataformas analizadas —YouTube, TikTok e Instagram— influyen directamente en la inseguridad y los niveles de ansiedad detectados entre los adolescentes participantes. Además, pone de manifiesto que las chicas sufren mayor malestar emocional cuando baja su autoestima. El análisis, realizado a 700 alumnos de Secundaria y Bachillerato del colegio Gredos San Diego Moratalaz, señala que los jóvenes encuentran en las redes sociales espacios de pertenencia, experimentación identitaria, exposición social y creatividad. 

Desde los últimos años de Primaria existe una importante presencia de los dispositivos móviles en las aulas. Según el último informe de Unicef sobre infancia, adolescencia y bienestar digital, a los 10 años, el 41% de los niños tiene móvil propio en España. A los 12 años el porcentaje sube hasta el 76%, mientras que en la ESO aumenta hasta el 98,8%. Con estos datos constatan la edad media de acceso al móvil: 10,8 años. Según este trabajo, el 95,5% de los adolescentes están registrados en, al menos, una red social y el 75,8% en tres o más

Adicción a las redes en los jóvenes: inseguridad y ansiedad 

Los efectos de la adicción a las redes se producen en cerebros todavía inmaduros, que tienen más dificultades de adaptación que un cerebro adulto. Por eso, el uso indiscriminado de las redes sociales tiene “muchos más efectos perniciosos en las personas jóvenes”, según la psicóloga clínica Joana De Lorenzo.

Raquel Errazquin, psicóloga miembro de la Escuela de Psicoterapia y Psicodrama, expone que en adolescentes “la parte encargada del autocontrol está en desarrollo” y “el sistema de recompensa está muy activo y lo social tiene un peso enorme”. Esto conlleva que busquen “más la aprobación, sientan más intensamente la recompensa (que en redes es inmediata) y les cueste mucho más frenar“. Además, insiste en que “no hablamos de falta de voluntad del menor, sino de un cerebro en desarrollo expuesto a entornos diseñados para enganchar”.

‘Dieta digital’ como tratamiento

Las consultas sobre adicción a las redes son cada vez más frecuentes. Según nos explica Jordi Bernabéu, psicólogo de la División de Salut Mental de la Fundació Althaia, lo que más ven en consulta es que el uso problemático de las redes “se asocia a dificultades de regulación emocional y conductual” y, en muchos casos, puede funcionar más como “una forma de evadirse, calmarse o buscar validación que como una adicción primaria”. Lo primero es concienciar al paciente de la problemática derivada de ese uso, que no es inocuo, sino que produce diversas “distorsiones que son absolutamente cuantificables”, indica este psicólogo. 

El tratamiento consiste en lo que se llama, según Joana de Lorenzo, una ‘dieta digital’: disminuir al mínimo necesario el uso de las redes sociales, teniendo en cuenta que hoy en día son herramientas de uso común tanto en el sistema educativo como en las relaciones sociales. Por tanto, afirma que “no es realista, en la mayoría de los casos, hacer una desconexión absoluta“, aunque esto puede ser una “medida temporal necesaria en los casos más graves”. En la misma línea se manifiesta Raquel Errazquin, quien indica que la solución “no consiste simplemente en quitar el móvil, porque el problema no es el dispositivo, sino la función que ha llegado a cumplir en la vida del menor”. Concluye esta psicóloga que “prohibir sin acompañar no enseña a regular, sino a esconderse“. 

Cuidado de la salud mental de la mujer

El cuidado de la salud mental es importante para tener calidad de vida. Desafortunadamente, no siempre es atendida de la forma más adecuada o, incluso, es ignorada por completo. Se suele creer que solo influyen factores biológicos; sin embargo, también influyen factores sociales para determinar qué personas son más propensas a desarrollar ciertos trastornos o enfermedades mentales. Por esto es que no son las mismas alteraciones mentales las que sufre la mujer que el hombre, por lo menos no en cuanto a la frecuencia con que se dan.

La presión social hacia la mujer tiene un impacto negativo

La salud mental de la mujer se ve muy afectada por las imposiciones sociales que la atraviesan. Los estándares de belleza sobre cumplir con cierto tipo de cuerpo o rostro, la adjudicación de labores sobre cuidado, tareas del hogar y sin apoyo es lo que hace más propensas a las mujeres a que desarrollen ciertas alteraciones específicas como depresión o trastorno límite de la personalidad, en contraste con los hombres que son más propensos a tener esquizofrenia o autismo.

El cuidado de la salud mental es importante para tener calidad de vida. Desafortunadamente, no siempre es atendida de la forma más adecuada o, incluso, es ignorada por completo. Se suele creer que solo influyen factores biológicos; sin embargo, también influyen factores sociales para determinar qué personas son más propensas a desarrollar ciertos trastornos o enfermedades mentales. Por esto es que no son las mismas alteraciones mentales las que sufre la mujer que el hombre, por lo menos no en cuanto a la frecuencia con que se dan.

Qué alteraciones son las más frecuentes en la mujer?

  • Ansiedad. Estado de tensión generalizado que repercute en el día a día de las personas, que incluye síntomas cognitivos, conductuales y físicos. Su prevalencia en mujeres es aproximadamente del 24,6%, en contraste con los hombres con un 11,5%.
  • Depresión. Los trastornos de ánimo depresivos pueden traducirse en irritabilidad, sentimiento de culpa, tristeza profunda, apatía, insomnio, falta de apetito, entre otras. La frecuencia de la depresión en mujeres es del 5% vs. un 1,7% en hombres.
  • Trastornos de la conducta alimentaria. Son aquellos relacionados con alteraciones en la alimentación por razones psicológicas. Los más comunes en mujeres son la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón. Ellas tienen un 8,4% de prevalencia en estos trastornos, mientras ellos solo un 1,4%.
  • Trastorno límite de la personalidad. Su característica principal es una gran dificultad para regular las emociones, causando dependencia hacia los demás, baja autoestima, impulsividad, sentimiento de vacío, etc. Al menos un 75% de los diagnósticos de este padecimiento son de mujeres.
  • Trastornos del control de los impulsos. Implican una imposibilidad de resistir un impulso, deseo o tentación, relacionados con actos que dañan a la persona o a los demás como la cleptomanía o la adicción al juego. La incidencia de estos trastornos en mujeres es del 6,1% contra un 2,4% en hombres.
  • Trastorno obsesivo compulsivo. Consiste en obsesiones ante imágenes o pensamientos recurrentes y compulsiones hacia conductas que pretenden disminuir la ansiedad.

Logran que células madre aprendan a volver a conectar el cerebro tras un ACV

Cada año, el ataque cerebrovascular afecta a más de 15 millones de personas en todo el mundo y representa una de las principales causas de discapacidad y muerte (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de investigadores de los Estados Unidos y Singapur diseñó un método para que restablezcan funciones perdidas tras lesiones graves. Cuáles fueron los resultados del experimento en ratones.

A diferencia de tejidos como la córnea, capaces de repararse rápidamente, el cerebro adulto permanece estable ante la lesión y muestra escaso potencial regenerativo, salvo en situaciones de trauma o enfermedad.

Esta limitación llevó a investigadores de los Estados Unidos y Singapur a explorar nuevas vías para la reparación cerebral.

Consiguieron que las células madre trasplantadas sobrevivieran en zonas cerebrales dañadas y se transformaran en neuronas capaces de reconectar circuitos interrumpidos. Esto demuestra que sería posible restaurar la conectividad neuronal tras el ACV.

Obstáculos en la regeneración cerebral

El principal obstáculo es el ambiente hostil que enfrenta cualquier intento de terapia regenerativa en el cerebro dañado.

Las células madre trasplantadas logran sobrevivir en zonas cerebrales dañadas y se transforman en neuronas capaces de reconectar circuitos interrumpidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En el cerebro adulto, tras un ataque cerebrovascular, se forma un quiste, una cavidad llena de todo tipo de moléculas inflamatorias, así que es como si las células terapéuticas estuviesen en un pantano peligroso lleno de amenazas”, dijo Su-Chun Zhang, director del Centro para Enfermedades Neurológicas en el Instituto de Descubrimientos Médicos Sanford Burnham Prebys y uno de los autores del estudio.

Además, la presencia de tejido cicatricial refuerza este entorno adverso: “El tejido cicatricial rodea la cavidad para proteger el cerebro de más daño, pero también crea una barrera contra cualquier regeneración potencial”, añadió Zhang.

Estas dificultades impulsaron estrategias alternativas, como injertar nuevas células cerca de la región dañada, con el objetivo de restablecer los circuitos mediante un rodeo.

Para Zhang, ese abordaje resulta insuficiente: “Tras un ACV, la lesión suele ser muy grande y presenta un reto inmenso para los esfuerzos de reconectar funcionalmente el cerebro con el tronco cerebral y la médula espinal”.

Descubrimientos sobre la orientación neuronal

Reconstrucciones tridimensionales de estas neuronas demostraron que los patrones de proyecciones espinosas, esenciales para la conectividad del sistema nervioso, coinciden con los que presentan las neuronas normales entre la corteza cerebral y la médula espinal.

Para analizar la capacidad de orientación de las neuronas regeneradas, el equipo empleó códigos genéticos de rastreo, integrados con secuenciación de perfiles de expresión génica.

Reconstrucciones 3D demuestran que los patrones de proyección neuronal regenerados reproducen la conectividad normal entre corteza cerebral y médula espinal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Zhang puntualizó: “Revelamos que cada tipo celular tiene su propio código y, una vez que se convierten en neuronas, ese código les indica enviar sus proyecciones o axones a distintas partes del cerebro y la médula espinal”.

Zhang describió el alcance de este hallazgo: “Es la primera vez que se reporta este fenómeno tan llamativo y es importante porque básicamente nos dice que, si contamos con los tipos adecuados de células trasplantadas, ellas ya saben a dónde ir y qué hacer para reparar lo perdido”.

La investigación, respaldada por el Consejo Nacional de Investigación Médica de Singapur y la Escuela Médica de la Universidad de Duke, utilizó aprendizaje automático para identificar cuatro subtipos neuronales derivados de las células trasplantadas, cada uno con patrones singulares de expresión génica responsables de guiar la extensión de los axones.

El uso de aprendizaje automático permitió identificar cuatro subtipos neuronales, cada uno guiado por códigos génicos responsables de dirigir las conexiones axonales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto funcional depende, además, de factores de transcripción que controlan esos patrones genéticos. Al eliminar un factor conocido como Ctip2 de las células madre, observaron que las proyecciones axonales cambiaban por completo, con un aumento de axones hacia el hipocampo y la amígdala.

Zhang resumió la relevancia clínica de estos avances: “Si aprendemos más sobre estos subtipos de neuronas trasplantadas, podríamos predecir sus proyecciones y conectividad para seleccionar los tipos neuronales apropiados en la reconstrucción dirigida de circuitos en pacientes”.

Añadió: “Esto abre un futuro prometedor para la terapia celular en beneficio de millones de personas que sufren accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades neurológicas devastadoras”.

Compartir nota:

El desafío silencioso de la neurología: por qué el cerebro se ha convertido en la gran frontera médica del siglo XXI

Mientras otras ramas de la medicina avanzan con tratamientos cada vez más precisos, las enfermedades neurológicas crecen a un ritmo sin precedentes. Más de mil millones de personas conviven con trastornos del sistema nervioso. La tecnología promete soluciones, pero los expertos advierten: el gran reto es cultural, social y profundamente humano.

Durante años, la neurología fue percibida como una especialidad compleja, casi enigmática, relegada detrás de otras urgencias médicas más visibles. Sin embargo, el mundo sanitario está entrando en una transición profunda: jamás hubo tantos recursos para estudiar el cerebro y, al mismo tiempo, nunca hubo tantos pacientes con trastornos neurológicos. En el Día del Neurólogo, distintos expertos analizan por qué la especialidad atraviesa un momento decisivo.

El crecimiento global de los trastornos neurológicos

Organismos como la OMS, los CDC y la Universidad Johns Hopkins coinciden en un diagnóstico contundente: los casos neurológicos aumentan año tras año. Hoy, más de 1.000 millones de personas viven con algún trastorno del sistema nervioso, desde migrañas graves hasta Alzheimer, Parkinson, epilepsia o accidentes cerebrovasculares.

El último informe global de la OMS (2024) fue categórico: los trastornos neurológicos se han convertido en la principal causa de discapacidad en el mundo, responsables de 9 millones de muertes en 2019. A ello se añade otra estadística alarmante: cada año se registran 12,2 millones de nuevos ACV, con 6,5 millones de muertes asociadas.

Tecnología revolucionaria, pero desafíos persistentes

La neurología vive una auténtica revolución tecnológica: neuroimágenes de altísima resolución, algoritmos capaces de analizar miles de estudios en segundos, genómica predictiva, interfaces cerebro–ordenador y avances en neuroinmunología.

Pero esta modernización plantea nuevas tensiones.
“En muchos consultorios, la pantalla parece haber desplazado a la persona”, advierte el neurólogo Guillermo Díaz Livadiotis. Entre datos, algoritmos y biomarcadores, corre el riesgo de perderse la esencia clínica: escuchar, observar y comprender la historia humana detrás del síntoma.

La tecnología mejora el diagnóstico, pero no sustituye el juicio clínico ni el vínculo emocional con pacientes que enfrentan enfermedades que alteran la identidad, la memoria o el movimiento.

La prevención: el gigante ignorado

Aunque hasta el 80% de los ACV podría evitarse, la prevención neurológica sigue siendo una asignatura pendiente. Factores como hipertensión, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, mala calidad del sueño o aislamiento social influyen directamente en el deterioro cerebral.

El desafío del futuro es humano

La digitalización, la presión asistencial, la falta de especialistas y el agotamiento profesional son parte de un escenario complejo. Pero el mensaje que unifica a los expertos es claro: el futuro de la neurología dependerá tanto de la investigación como de la capacidad social para cuidar el cerebro de forma activa.

¿Qué es Aula Nesplora?

¿Qué es Aula Nesplora?

Aula Nesplora es un test de evaluación neuropsicológica que utiliza realidad virtual para medir la atención, impulsividad y actividad motora en niños y adolescentes de 6 a 16 años. Fue desarrollado por la empresa Nesplora y el equipo de Neuropediatría de la Clínica Universidad de Navarra.

¿Cómo se aplica?

La prueba se aplica mediante unas gafas 3D de realidad virtual y auriculares. El niño se sienta en un pupitre virtual y recibe estímulos auditivos y visuales que simulan una clase escolar real. El niño debe responder a las instrucciones del profesor virtual con un pulsador.

¿Para qué se usa?

Aula Nesplora se utiliza para:

  • Evaluar la atención sostenida y dividida: capacidad para mantener la atención en una tarea durante un período prolongado y para cambiar la atención entre diferentes estímulos.
  • Medir la impulsividad: tendencia a responder de manera impulsiva sin reflexionar.
  • Evaluar la actividad motora excesiva: movimiento excesivo y falta de control motor.
  • Valorar la tendencia a la distracción: capacidad para mantener el enfoque en una tarea a pesar de los distractores.
  • Medir la velocidad de procesamiento: capacidad para procesar información de manera rápida y precisa.

Beneficios

  • Precisión en el diagnóstico: Aula Nesplora proporciona información objetiva y cuantificada que ayuda a los profesionales a diagnosticar de manera más precisa y segura el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
  • Ecología: la prueba se realiza en un entorno virtual que simula una clase escolar real, lo que proporciona una mayor validez ecológica.
  • Atractivo para los niños: la prueba se asemeja a un videojuego, lo que garantiza la cooperación y motivación del niño.

Cuando el cerebro hace una pausa: así son las epilepsias de ausencia

Fuente: The Conversation Journalist

María es una niña de 7 años de la que su maestra se queja porque está siempre muy despistada. Le pregunta sobre lo que acaba de decir y la ve con la mirada perdida, tarda en contestar. En casa, la familia comenta que a veces también la nota ensimismada y algo despistada. Están preocupados porque ven que su rendimiento académico ha disminuido y no saben si está teniendo problemas de déficit de atención.

Aunque María parece atender, a veces se hace evidente que se pierde en lo que sucede, como si se quedara prendada en sus propios pensamientos. Cuando sus padres o su profesora le preguntan, la niña no sabe bien cómo explicar qué le sucede: “No me pasa nada, solo me he perdido”.

Cuando pensamos en epilepsia nos viene a la cabeza la típica imagen de una persona que está tendida en el suelo, con el cuerpo rígido y convulsiones. Sin embargo, esto es solo un tipo de crisis epiléptica (llamada “tónico-clónica”). Las de Lucía, que también son epilépticas, se llaman “crisis de ausencia”. En este caso, el principal componente no es motor, sino esa pérdida temporal de la conciencia, esa desconexión que no afecta al resto del cuerpo. La persona parece que tiene la mirada en el vacío.

Las crisis de ausencia, anteriormente conocidas como petit mal, son episodios breves de pérdida de conciencia que suelen manifestarse en la infancia. Aunque durante mucho tiempo se consideraron benignas, las investigaciones han revelado que pueden tener implicaciones significativas en el desarrollo cognitivo, lingüístico y emocional de quienes las padecen.

No solo implican esa desconexión del medio, también pueden provocar el movimiento sutil de los párpados y de la boca, los llamados “automatismos orales”. La presencia de esos signos ayudó en el diagnóstico de María.

En todo caso, los episodios son de corta duración (entre 8 y 10 segundos) y pueden repetirse a lo largo del día, en ocasiones hasta más de 100 veces. Este tipo de crisis suelen aparecen en epilepsias infantiles entre los 4 y 10 años de edad.

El reto del diagnóstico

Los niños y niñas con crisis de ausencia no tienen un defecto visible en su cerebro, aunque sí presentan un patrón de actividad eléctrica de las neuronas diferente al normal durante la crisis.

Diagnosticar las epilepsias de ausencia puede ser un desafío. Muchas veces los padres y maestros piensan que el niño simplemente es distraído o que tiene problemas de atención. Sin embargo, un electroencefalograma (EEG) revela un patrón inconfundible que facilita la detección de esta enfermedad.

Aunque las características de las crisis de ausencia son bastante similares entre los pacientes, existen síndromes específicos y diferenciados. Los dos más importantes son la epilepsia de ausencia infantil y la juvenil. La principal diferencia está en la edad de aparición: la primera suele comenzar entre los 6 y 7 años, mientras que la segunda tiene su pico inicial alrededor de los 12.

La epilepsia de ausencia infantil es considerada el síndrome epiléptico pediátrico más frecuente: representa entre el 10 y el 17 % de los casos de epilepsia en niños. Además, afecta más a niñas que a niños. En general, los afectados responden bien al tratamiento con fármacos, y aproximadamente más de tres cuartas partes alcanzan una remisión completa.

En cuanto a la epilepsia de ausencia juvenil, esta presenta ausencias de mayor duración, pero con un impacto algo menor sobre la conciencia. Sin embargo, en estos pacientes es común la aparición adicional de crisis tónico-clónicas, reportadas en casi la mitad de los casos. Además, la probabilidad de que los síntomas de epilepsia de ausencia juvenil persistan hasta la adultez es mayor que en el caso de la infantil.

No se debe confundir con el TDAH

Es fundamental distinguir las crisis de ausencia de otras alteraciones no epilépticas, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ya que requieren un manejo diferente.

Como le pasaba a la protagonista de este artículo, las manifestaciones de ambos trastornos se pueden confundir, lo que retrasa el diagnóstico. En cambio, es muy común que la epilepsia de ausencia infantil y juvenil esté asociada con trastornos del aprendizaje y con síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad.

Adicionalmente, existe una mayor probabilidad de diagnóstico de depresión o ansiedad en pacientes con crisis de ausencia. Esto puede ser debido a que están alterados los mismos sistemas de neurotransmisores, tanto en las crisis de ausencia como en la depresión.

Por otra parte, actividades cotidianas como montar en bicicleta o nadar pueden convertirse en un riesgo si no hay supervisión adecuada. Por eso, los expertos insisten en la necesidad de informar a las familias, a los maestros y a los propios niños sobre qué son estas crisis y cómo manejarlas.

La importancia de luchar contra el estigma

Para finalizar, y más allá de la parte médica, es importante hablar del impacto cognitivo, emocional y social. Un niño que sufre varias crisis al día puede tener problemas de rendimiento académico, dificultad para seguir el ritmo de la clase y, en algunos casos, desarrollar ansiedad y baja autoestima.

Estos problemas se ven influidos por el estigma asociado a la epilepsia, con falsas creencias que provocan el aislamiento de estos niños.

Un investigador español crea una pulsera inteligente para monitorizar la epilepsia

El brazalete registra todas las crisis, incluso las más sutiles. “Ayuda a conocer mejor la enfermedad y a ajustar la dosis de medicación. El investigador Marcos Lupión desarrollando el brazaleta que detecta epilepsias Fundación BBVA

Todo comenzó con una necesidad cotidiana. En una residencia para personas con discapacidad, varios pacientes sufrían epilepsia. Las noches se volvían largas: los trabajadores permanecían en vela, atentos a cualquier indicio de crisis. ¿Y si existiera un dispositivo capaz de detectar esos episodios?

Esa pregunta fue el punto de partida de Marcos Lupión, un joven investigador, ganador de los Premios de Investigación Sociedad Científica Informática de España (SCIE)-Fundación BBVA 2025, tras crear una pulsera tipo reloj inteligente capaz de predecir crisis epilépticas unos dos o tres minutos antes de que se produzcan.

El prototipo del dispositivo ya se ha probado con éxito en un ensayo piloto con 12 pacientes en el Hospital Universitario de Málaga, bajo la supervisión de Victoria Fernández, jefa del Servicio de Neurofisiología Clínica.

El brazalete, que a simple vista se asemeja a un reloj, está equipado con una serie de sensores biométricos que permiten analizar, en tiempo real, distintos parámetros fisiológicos en el contexto de la epilepsia.

IGUAL QUE UN SMARTWATCH

Mediante luces LED y sensores ópticos, el dispositivo utiliza fotopletismografía, una técnica que permite medir el pulso y los niveles de oxígeno en sangre. Además, incorpora electrodos metálicos que registran señales de electromiografía (actividad muscular), sudoración e incluso un electrocardiograma (ECG).

Uno de los elementos más innovadores es la inclusión de un botón específico, similar al que incorporan algunos smartwatches avanzados, que permite activar manualmente un electrocardiograma. Este mecanismo sirve como respaldo en caso de que el algoritmo detecte un posible fallo o incertidumbre. Así, el sistema puede sugerir al usuario que realice una medición activa de su ECG y se añade una capa adicional de seguridad.

“Son tecnologías que realmente están accesibles, pero las pulseras comerciales todavía no lo permiten del todo. Por eso vimos la necesidad de construir algo desde cero, que integrara todos los sensores y nos diera control total a nivel de programación. Las soluciones comerciales actuales simplemente no ofrecen ese acceso“, señala Lupión.

Vida después de la consulta

Toda la recogida información se transmite a una aplicación móvil, donde un algoritmo basado en inteligencia artificial analiza los datos y busca patrones que anticipen una crisis. Cuando detecta indicios consistentes, envía una alerta preventiva al usuario y, si está configurado, también a cuidadores o familiares.

De momento, la pulsera no cambiará la forma de detectar la publicidad inicial. “En un inicio, el diagnóstico debe seguir siendo el de siempre. Cuando una persona pierde el conocimiento, las causas pueden ser muchas, no solo la epilepsia. Por eso es fundamental hacer un proceso diagnóstico riguroso, como se ha hecho siempre, porque sigue siendo el método más fiable“, detalla Fernandez.

Sin embargo, el verdadero desafío viene después de detectar la enfermedad. La vida del paciente continúa fuera de la consulta, y en muchas ocasiones, tanto el paciente como sus familiares viven con incertidumbre sobre la frecuencia y gravedad de las crisis.

“Por ejemplo, hay padres que solo anotan dos crisis a la semana porque no detectan las más sutiles. Pero con una herramienta como esta podríamos decirles: ‘Tu hijo ha tenido diez crisis esta semana’. Eso cambiaría completamente la pauta médica, y permitiría ajustar la medicación a tiempo”, añade la jefa del Servicio de Neurofisiología Clínica del Hospital Universitario de Málaga.

La patente de la herramienta ya está redactada y en trámite. La idea es que el reloj sea comercializado por sus propios desarrolladores. “Nuestra idea siempre ha sido que el proyecto se quede in-da-house“, bromea Lupión. Ni a él ni a Fernández les gustaría que se lo quedara una gran empresa para sacar dinero, cuando el hardware no supera los 70 euros. “No buscamos hacernos ricos, sino que las personas se beneficien de ello”, concluye.

Evaluación Cognitiva: ¿Para qué Sirve?

La evaluación cognitiva es un proceso que se utiliza para evaluar las funciones cognitivas de una persona, como la memoria, la atención, el lenguaje, la resolución de problemas y la toma de decisiones. Esta evaluación puede ser útil en diversas situaciones:

1. Diagnóstico de Trastornos Cognitivos

La evaluación cognitiva puede ayudar a diagnosticar trastornos cognitivos como la demencia, el Alzheimer, el déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o la esquizofrenia.

2. Evaluación de la Capacidad Cognitiva

La evaluación cognitiva puede ayudar a determinar la capacidad cognitiva de una persona para realizar tareas específicas, como conducir un vehículo o tomar decisiones financieras.

3. Desarrollo de Planes de Tratamiento

La evaluación cognitiva puede ayudar a desarrollar planes de tratamiento personalizados para personas con trastornos cognitivos o lesiones cerebrales.

4. Monitoreo del Progreso

La evaluación cognitiva puede ser utilizada para monitorear el progreso de una persona en el tratamiento y ajustar el plan de tratamiento según sea necesario.

5. Investigación y Desarrollo

La evaluación cognitiva puede ser utilizada en la investigación para estudiar el funcionamiento cognitivo en diferentes poblaciones y desarrollar nuevas intervenciones.

¿Qué se Evalúa en una Evaluación Cognitiva?

  • Memoria (recuerdo de información, reconocimiento de patrones)
  • Atención (concentración, focalización)
  • Lenguaje (comprensión, expresión)
  • Resolución de problemas (pensamiento lógico, planificación)
  • Toma de decisiones (evaluación de opciones, elección de una opción)

¿Quién puede Realizar una Evaluación Cognitiva

  • Psicólogos clínicos
  • Neuropsicólogos
  • Médicos especializados en neurología o psiquiatría

La evaluación cognitiva es una herramienta valiosa para entender y abordar los trastornos cognitivos y mejorar la calidad de vida de las personas.

Cómo reacciona el cerebro ante el rechazo: efectos emocionales y su impacto en las relaciones, según la psicología

El rechazo comparte representaciones somatosensoriales con el dolor físico destacan estudios neurológico. (Foto: Shutterstock)

Conocida como una de las heridas emocionales de la infancia, el rechazo es una de las sensaciones más dolorosas para una persona y puede influir en sus relaciones y calidad de vida. Sentirse excluido a nivel social o amoroso puede provocar una pérdida de identidad con el tiempo y generar ansiedad, estrés, depresión e incluso aislamiento.

Aunque muchas veces este sentimiento de rechazo se vivió en la infancia, eventos traumáticos pueden reactivarlo, principalmente si no se han gestionado emocionalmente esos recuerdos.

Nuestra psicóloga clínica, destaca que cuando se rechaza a alguien, se envía un mensaje interpretado como: “Lo que me ofreces no es lo suficientemente bueno”, lo que genera un alto impacto neurológico, emocional y psicológico en el individuo rechazado, y puede perdurar por mucho tiempo, incluso hasta la muerte.

Neurológicamente, experimentar este sentimiento activa áreas cerebrales como la corteza cingulada anterior y la ínsula, donde se procesan las emociones y se regula el comportamiento. Esto provoca que esa sensación de dolor genere cambios drásticos en la personalidad.

Ethan Kross, neurocientífico de la Universidad de Míchigan, descubrió que el rechazo comparte representaciones somatosensoriales con el dolor físico; es decir, activa las mismas áreas que responden al dolor físico, pero con efectos más prolongados.

Fuentes explica que diversos estudios sobre el rechazo, mediante resonancias magnéticas, demuestran el dolor que provoca esta sensación. Se ha descubierto que el cerebro lo interpreta como una amenaza para la supervivencia, ya que el ser humano es social por naturaleza y, al ser excluido, se enfrenta a la soledad y, simbólicamente, a la muerte.

Gabriela Escobar, psicoterapeuta de familia, señala que análisis psicológicos determinan que esta emoción podría originarse desde la gestación. La experta comenta que libros como Transformando las heridas de la infancia, de Anamar Orihuela, explican que esta “herida” proviene del vientre materno, debido al ambiente caótico que pudo haber vivido la madre durante el embarazo, sobre todo si este no fue planificado, hubo una pérdida o si ella no ha gestionado ese sentimiento.

“Esto provoca un impacto en la autoestima, ya que genera baja autoestima, vivir a través del miedo o ser personas que rechazan y son rechazadas, pues les cuesta mucho vincularse a nivel emocional, y en la vida de pareja es muy notorio”, destaca Escobar.

En su análisis psicológico, la experta enfatiza que en la mayoría de casos el sentir rechazo no se origina por un hecho concreto, sino que proviene desde lo interno. “Cuando sufrimos la primera decepción amorosa, desilusión o rechazo a nivel amoroso, se reactivan esas heridas”, agrega.

A nivel terapéutico, Escobar destaca que es fácil identificar dentro de una relación a quien ha sufrido el rechazo, pues le teme a conocer sus emociones hacia otros, a expresarlas e, incluso, cuando se genera el sentimiento, corta la relación para evitar ser dañado.

El rechazo no resuelto tiende a manifestarse en los vínculos afectivos a lo largo de la vida, ya sea con parejas, amigos o en el entorno laboral. Esta herida, muchas veces originada desde el vientre materno, desestructura la personalidad infantil y, si no se aborda mediante terapia o procesos de sanación, persiste en la adultez, recalca Escobar.

¿Qué emociones se viven ante el rechazo?

Al enfrentarse al rechazo, las personas experimentan tristeza, ansiedad, inseguridad, ira o humillación, pues el cerebro interpreta que no se es “suficientemente bueno” para otros.

Una de las claves del rechazo es que las personas tienden a tener auto-diálogo negativo, donde se repiten frases como: “No soy suficiente” o “Algo está mal conmigo”.

El cúmulo de emociones, puede generar efectos en la vida de las personas.

Corto plazo: genera baja autoestima, aislamiento social y una actitud negativa hacia nuevas experiencias o personas.

Largo plazo: cuando el rechazo es repetitivo, especialmente durante el desarrollo de una persona, puede provocar:

  • Desarrollo de inseguridad crónica o trastornos de ansiedad social
  • Estilos de apego ansioso o evitativo en las relaciones
  • Desconfianza hacia los demás o hacia sí mismo y sus capacidades
  • Tendencia a una personalidad perfeccionista, complaciente o evasiva

A qué edades afecta más el ser rechazado?

Los efectos del rechazo tienen diferentes interpretaciones según la edad, destaca Ximena Fuentes:

  • Infancia (6-12 años): afecta el desarrollo del autoconcepto. Los niños comienzan a compararse y a valorar la aceptación de sus pares.
  • Adolescencia (12-18 años): etapa especialmente vulnerable, en la que el cerebro es altamente sensible a las recompensas sociales. El rechazo puede dejar marcas emocionales profundas.
  • Adultez temprana (18-25 años): aunque se cuenta con más recursos internos, el rechazo en relaciones amorosas, laborales o de identidad puede impactar de forma significativa la autoimagen.

Expertos detallan que escribir o hablar sobre lo que se sintió permite liberar tensión y ganar perspectiva, ya que la expresión emocional facilita el procesamiento de las experiencias. (Foto: / Shutterstock)

Tipos de rechazo y cómo se manifiestan

Existen distintos tipos de rechazo, y cada uno puede afectar áreas específicas del bienestar personal y social.

  • Rechazo social: ocurre cuando la persona se siente excluida o inadecuada, al no ser tomada en cuenta por un grupo, no ser invitada a ciertas reuniones o sentirse fuera de lugar en determinados entornos.
  • Rechazo emocional: se presenta cuando las necesidades afectivas no son validadas o correspondidas. Puede ocurrir cuando una pareja se muestra fría o distante, o cuando amigos desestiman los sentimientos expresados.
  • Rechazo amoroso: cuando el amor no es recíproco o no se corresponde con la misma intensidad. Esta forma de rechazo puede causar un fuerte impacto emocional.
  • Rechazo académico o profesional: ocurre cuando una persona no se siente aceptada o capaz en el ámbito educativo o laboral. Puede surgir el autosabotaje al ser seleccionada para una beca, empleo o proyecto, y experimentar dudas sobre su merecimiento o capacidad.
  • Rechazo de opiniones: se da al no sentirse escuchado ni validado en reuniones o conversaciones grupales, lo cual puede generar inseguridad o retraimiento.
  • Autorrechazo: una de las formas más comunes. Se manifiesta cuando la persona no se acepta a sí misma, rechaza su aspecto físico o no se siente conforme con su imagen ni con su forma de ser.

Para trabajar el rechazo, que se debe hacer:

  • Fortalecer la autoestima: no basarla únicamente en la aceptación externa, sino en el reconocimiento de los propios valores, logros y cualidades.
  • Terapia emocional: permite resignificar el rechazo como una experiencia de aprendizaje y crecimiento personal.
  • Reformular el rechazo: cambiar el enfoque de “fui rechazado porque valgo menos” a “esto no era para mí, pero no define mi valor”.
  • Ejercicios de exposición progresiva: retomar gradualmente las interacciones sociales para recuperar la confianza.
  • Práctica de autocompasión: tratarse con la misma amabilidad y comprensión que se ofrecería a un amigo en una situación similar.