La gimnasia cerebral, o neuróbica, hace referencia a un tipo de ejercicios que se realizan con el propósito de desarrollar y fortalecer las capacidades del cerebro. La idea es estimular el cerebro a través de diferentes ejercicios, para ayudar a que se mantenga saludable. Foto: Freepik.
La gimnasia cerebral, o neuróbica, hace referencia a un tipo de ejercicios que se realizan con el propósito de desarrollar y fortalecer las capacidades del cerebro. La idea es estimular el cerebro a través de diferentes ejercicios, para ayudar a que se mantenga saludable.
En general, este tipo de ejercicios de gimnasia cerebral se enfocan en la memoria, la atención, la concentración, el razonamiento y la creatividad, aunque pueden abordar muchas más áreas. Cuando se practica de manera regular, la gimnasia cerebral sirve para fortalecer las conexiones neuronales y mejorar la neuroplasticidad del cerebro.
Según la Harvard Medical School, la gimnasia cerebral implica un gran número de actividades y de cambios en el estilo de vida. Por ello, la mayoría de programas de entrenamiento para fortalecer el cerebro incluyen actividades físicas, entrenamiento cognitivo, planes de nutrición y técnicas de meditación.
LAS CLAVES
• Los ejercicios de gimnasia cerebral ofrecen beneficios para fortalecer el cerebro y desarrollar las habilidades cognitivas de las personas.
• Estos beneficios tienen que ver con la concentración, la memoria, el aprendizaje y el razonamiento lógico.
• Además, la gimnasia mental también tiene un impacto positivo sobre la salud mental y emocional, por lo que se puede utilizar con una variedad de propósitos muy amplia.
Te compartimos 10 ejercicios de gimnasia cerebral los puedes realizar en tu rutina diaria, ya que son actividades muy sencillas que se adaptan perfecto a cualquier entorno:
Un experimento con ratones ha revelado un mecanismo cerebral que ayuda a los animales a suprimir el miedo instintivo.
Un equipo de científicos del Centro de Bienestar de Sainsbury (SWC) hizo un análisis sobre cómo el cerebro aprende a suprimir el miedo instintivo ante amenazas que se repiten a lo largo de la vida. El estudio tiene el potencial de contribuir significativamente en terapias contra la ansiedad y las fobias que impiden el desarrollo de una persona.
Los miedos instintivos son los más profundos y usualmente difíciles de manejar. La señal de alerta surge en lo profundo del cerebro como respuesta a un peligro inminente. Cuando se activa, el cuerpo actúa automáticamente para asegurar su supervivencia. Por ejemplo, el miedo a las alturas se encuentra en casi todos los seres humanos y es el responsable de obligarnos a alejarnos de los acantilados o cualquier otro sitio que aumente las probabilidades de una caída fatal.
Un reciente estudio científico parece haber encontrado el mecanismo neurológico que altera la memoria e incentiva la aparición de ansiedad tras un evento de estrés.
Estas reacciones automáticas ante situaciones peligrosas pueden disminuir si un organismo se enfrenta constantemente al mismo estímulo. Si sobreviven al supuesto escenario de riesgo, los animales pierden el miedo. Siguiendo el mismo ejemplo, un paracaidista dejará eventualmente de temer a las alturas. Los neurocientíficos están maravillados con el mecanismo. Aunque lo han replicado con experimentos conductuales, no hay certeza sobre el fenómeno químico y eléctrico dentro del cerebro que lo induce.
Cómo se aprender a superar el miedo
Una luz acaba de surgir en la oscura ruta para comprender el acto de vencer el miedo. Los investigadores del SWC analizaron el cerebro de ratones asustadizos que lograron superar esos disparadores químicos. A través de un experimento, confirmaron la zona del órgano central en donde se produce “la valentía” e identificaron los componentes clave que incentivaron su aprendizaje.
El área del cerebro llamada núcleo geniculado ventrolateral (vGLN) suprimió las reacciones de miedo cuando aparecieron en los roedores. Además, descubrieron que la región se enriquecía con la información que recibía de las áreas visuales de la corteza cerebral. La vista contribuye a la comprensión de la ausencia de riesgo y el vGLN almacena estos recuerdos aprendidos para inhibir el miedo en situaciones futuras similares. En otras palabras, los científicos pudieron ver cómo el cerebro aprende que un estímulo que parece inminentemente peligroso no supone un riesgo.
La maduración cerebral, caracterizada por la reducción del volumen y grosor de la corteza durante la adolescencia, influye en el desarrollo de conductas alimentarias restrictivas o emocionales/descontroladas en la adultez temprana.
Los trastornos de conducta alimentaria han aumentado significativamente, especialmente tras la pandemia de Covid-19, debido a factores como tendencias alimentarias actuales, el ambiente obesogénico, el estigma del peso y los estereotipos de belleza. En la adolescencia, predominan la anorexia y la bulimia nerviosa, mientras que en la adultez destaca el trastorno por atracón. Todos requieren tratamiento psicológico y nutricional, siendo la anorexia particularmente peligrosa en casos de bajo peso extremo.
Desde hace tiempo se investiga también el papel del cerebro en estos comportamientos adictivos.
Esto es que trata de responder un estudio europeo liderado por el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia (IoPPN) del King’s College London (Reino Unido).
De acuerdo con la investigación, que se publica en ‘Nature Mental Health’, más de la mitad de los jóvenes de 23 años analizados presentaron comportamientos alimentarios restrictivos, emocionales o incontrolados. Además, el trabajo apunta a que las diferencias estructurales en el cerebro parecen influir en el desarrollo de estas conductas
Empresarios como Elon Musk han innovado en proyectos para equiparar el poder de la especie humana con el de las máquinas, aunque otros expertos prefieren una mayor regulación
En los últimos años, la inteligencia artificial ha avanzado significativamente, logrando hazañas impensables en áreas como la medicina, la ingeniería y hasta el entretenimiento. Desde algoritmos que crean arte hasta robots que superan a los humanos en juegos complejos como el ajedrez y el Go, la IA es un tema que incluye a varios sectores.
Frente a este avance, que en ciertas ocasiones no tiene la suficiente regulación o supervisión, surge el debate de saber si el cerebro humano podrá competir en el futuro contra estos sistemas avanzados.
A raíz de estas dudas, Elon Musk, la mente detrás de empresas como Tesla y SpaceX, ha propuesto una solución que podría ser la clave para nivelar el campo de juego: los chips cerebrales de Neuralink.
Estos dispositivos, diseñados para registrar y simular la actividad cerebral, podrían mejorar sentidos naturales como la vista, la audición e incluso restaurar funciones perdidas debido a trastornos neurológicos.
Musk ha destacado que la primera aplicación de Neuralink está enfocada en la salud, con la meta de tratar enfermedades neurológicas como el autismo y la esquizofrenia. Sin embargo, en el largo plazo, su visión es mucho más ambiciosa.
Para Musk, la integración de estos chips podría ayudar a la humanidad a competir de manera efectiva con la IA, evitando que los avances en inteligencia artificial superen las capacidades humanas sin control.
Cómo puede ayudar con tecnología al ser humano
En el presente año, Neuralink logró un avance importante al implantar su primer chip en el cerebro de un paciente humano, seguido de un segundo implante en otro paciente poco después. Estos primeros experimentos marcan el inicio de lo que Musk considera un camino hacia la mejora humana a través de la tecnología.
A pesar de la visión optimista de Musk, no faltan las preocupaciones éticas y técnicas en torno a la idea de implantar chips en el cerebro humano. Los críticos argumentan que este tipo de tecnología plantea serios riesgos para la privacidad y el control mental.
Aún no está claro si la integración entre humanos y IA realmente podría ser tan fluida como Musk dice, porque el cerebro humano es extremadamente complejo y las interacciones con la tecnología no siempre son predecibles.
Asimismo, algunos expertos en inteligencia artificial, incluidos aquellos de OpenAI, una organización que Musk ayudó a fundar y luego criticó por su enfoque, han advertido que la verdadera solución para controlar la IA no debería ser una competencia tecnológica directa, sino una regulación ética y responsable del desarrollo de estas tecnologías.
LUNES, 2 de diciembre de 2024 (HealthDay News) — Durante décadas, se ha sabido que ciertos medicamentos mayores que las mujeres usan para controlar las convulsiones de epilepsia pueden plantear riesgos para el feto.
Sin embargo, los datos ahora sugieren que no existe tal riesgo para los medicamentos anticonvulsivos de nueva generación.
“Necesitamos equilibrar asegurarnos de que haya suficiente medicamento a bordo para proteger a la madre y al feto en desarrollo de las convulsiones, pero no demasiado cuando estamos creando un riesgo para el niño”, explicó el coinvestigador principal del estudio , el Dr. Kimford Meador, profesor de neurología de la Universidad de Stanford.
Los medicamentos más antiguos, como el valproato , se han relacionado fuertemente con defectos congénitos y problemas cognitivos en la descendencia , por lo que se ha advertido durante mucho tiempo a las mujeres con epilepsia que se mantengan alejadas de estos medicamentos durante el embarazo.
Sin embargo, el control de las convulsiones es importante, ya que las convulsiones también pueden presentar riesgos para el feto y la futura madre.
Se han desarrollado nuevos medicamentos anticonvulsivos, pero ¿representan algún riesgo para el feto?
Para averiguarlo, el equipo de Meador rastreó el desarrollo del lenguaje de 387 niños. Los niños fueron rastreados hasta la edad de 6 años.
De ellas, 298 habían nacido de mujeres con epilepsia que tomaron medicamentos anticonvulsivos más nuevos durante el embarazo, por lo general lamotrigina, levetiracetam o una combinación de ambos fármacos.
“Se evaluó a los niños en una variedad de habilidades verbales, incluyendo el vocabulario y hacer coincidir las palabras habladas con las imágenes”, según un comunicado de prensa del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS, por sus siglas en inglés), que financió el estudio.
El resultado: no hubo diferencia en las puntuaciones del lenguaje entre los niños expuestos a las drogas en el útero y los que no estuvieron expuestos.
“Lo que hace que este estudio sea significativo es que cuando se evalúa a un niño a los 6 años, las pruebas son mucho más sensibles que a edades más tempranas, sobre todo a los niños de 2 años”, anotó Meador en el comunicado de prensa. “Hay un impacto medible en el rendimiento escolar y los resultados son más predictivos de la capacidad cognitiva de los adultos”.
Los nuevos hallazgos deberían tranquilizar a los padres, dado que estudios anteriores que habían seguido a niños solo hasta los 2 o 3 años habían sugerido que la exposición fetal a dosis altas de levetiracetam podría afectar las habilidades cognitivas de un niño.
Sin embargo, a los 6 años de edad, no se encontraron diferencias, según la nueva investigación.
“Controlar las convulsiones durante el embarazo es una parte importante de la atención prenatal para las mujeres con epilepsia, pero durante años se desconocían los efectos de los nuevos medicamentos anticonvulsivos en sus hijos”, anotó el Dr. Adam Hartman, director del programa del NINDS.
“Un componente importante de este estudio fue la correlación de las capacidades cognitivas de los niños con los niveles maternos de los medicamentos en la sangre. Esto abre la puerta a trabajos futuros, y podría informar sobre mejores estrategias de dosificación”, dijo Hartman, que no participó en el estudio.
Más información
Obtén más información sobre el tratamiento de la epilepsia en el embarazo en Mayo Clinic.
FUENTE: Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, comunicado de prensa, 27 de noviembre de 2024
El perfil neuropsicológico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) incluye varias características cognitivas y de comportamiento que ayudan a entender cómo funciona el cerebro de una persona con este diagnóstico. Aspectos importantes a tomar en cuenta:
Déficit de atención:
Dificultad para concentrarse en tareas, especialmente aquellas que requieren atención sostenida y no son tan estimulantes o atractivas.
Tendencia a distraerse fácilmente con estímulos externos.
Problemas para seguir instrucciones complejas o completar tareas organizadas.
Control inhibitorio:
Dificultad para inhibir respuestas impulsivas, lo cual puede llevar a una conducta impulsiva en contextos sociales y académicos.
Problemas para detener una respuesta automática, incluso cuando se les dice que no actúen de esa manera.
Problemas de memoria de trabajo:
La memoria de trabajo, que es la capacidad para retener y manipular información a corto plazo, suele estar afectada. Esto puede hacer que a los niños con TDAH les cueste recordar instrucciones o detalles de tareas.
Deficiencias en funciones ejecutivas:
Dificultades en la planificación, organización y toma de decisiones.
Problemas para manejar el tiempo y priorizar actividades, lo cual puede llevar a la procrastinación.
Menor capacidad para pensar en las consecuencias a largo plazo de sus acciones.
Problemas en la regulación emocional:
Mayor reactividad emocional, que puede dar lugar a cambios de humor, frustración rápida o baja tolerancia a la frustración.
Dificultad para manejar la paciencia, esperar turnos o moderar sus reacciones emocionales.
Motivación y sistema de recompensa:
Las personas con TDAH suelen responder mejor a estímulos de recompensa inmediata y pueden tener problemas para mantenerse motivados en tareas con recompensas a largo plazo.
Esto se debe a un sistema de recompensa que procesa de manera diferente, lo cual hace que actividades repetitivas o rutinarias les resulten difíciles de sostener.
Este perfil neuropsicológico del TDAH puede variar de una persona a otra en intensidad y en las áreas afectadas. Sin embargo, estas dificultades pueden manejarse con un diagnóstico temprano y una intervención adecuada que puede incluir terapia, adaptaciones en el entorno y, en algunos casos, medicación.
El cerebro activa hasta 24 redes neuronales diferentes, asociadas a aspectos concretos del procesamiento sensorial o cognitivo, mientras estamos viendo una película, dependiendo de la complejidad de la escena.
Una investigación que publica hoy Neuron ha creado el mapa funcional del cerebro más detallado hasta la fecha escaneando el cerebro de personas mientras veían fragmentos de películas.
La investigación liderada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) contó con escáneres cerebrales completos de 176 adultos jóvenes mientras veían durante 60 minutos fragmentos cortos de una serie de películas independientes y de Hollywood, como “Inception”, “La red social” o “Solo en casa”.
Así, se identificaron distintas redes cerebrales implicadas en el procesamiento de escenas con personas, objetos inanimados, acción y diálogo. También revelaron cómo se priorizan distintas redes ejecutivas durante escenas fáciles de seguir frente a otras difíciles.
Las distintas áreas del cerebro están muy interconectadas, y estas conexiones forman redes funcionales relacionadas con la forma en que percibimos los estímulos y nos comportamos.
Los investigadores calcularon la media de la actividad cerebral de todos los participantes y utilizaron técnicas de aprendizaje automático para identificar redes cerebrales, concretamente dentro de la corteza cerebral.
Después, examinaron cómo se relacionaba la actividad de estas redes con el contenido de cada escena de la película, que incluía personas, animales, objetos, música, habla y narración.
El análisis reveló 24 redes cerebrales asociadas a aspectos concretos del procesamiento sensorial o cognitivo, como el reconocimiento de caras o cuerpos humanos, el movimiento, los lugares y puntos de referencia, las interacciones entre personas y objetos inanimados, el habla y las interacciones sociales.
También mostró una relación inversa entre los ‘dominios de control ejecutivo’ -regiones cerebrales que permiten a las personas planificar, resolver problemas y priorizar información- y las regiones cerebrales con funciones más específicas.
Cuando el contenido de la película era difícil de seguir o ambiguo, aumentaba la actividad en las regiones cerebrales de control ejecutivo, pero durante las escenas más fácilmente comprensibles predominaban las regiones cerebrales con funciones específicas, como el procesamiento del lenguaje.
“Parece que cuando las escenas de la película son bastante fáciles de comprender, por ejemplo si hay una conversación clara, las áreas del lenguaje están activas”, explicó Reza Rajimehr del MIT y uno de los firmantes del estudio.
Sin embargo, ante escenas complejas que implican contexto, semántica y ambigüedad en el significado, se requiere más esfuerzo cognitivo, “por lo que el cerebro pasa a utilizar dominios generales de control ejecutivo”.
La mayoría de los estudios sobre redes funcionales cerebrales se han basado en exploraciones por resonancia de personas en reposo, pero muchas partes del cerebro o del córtex no están totalmente activas en ausencia de estimulación externa.
Con este estudio se quería averiguar si la proyección de películas podía ayudar a comprender cómo responden las redes funcionales cerebrales a estímulos sonoros y visuales complejos.
Los investigadores analizan ahora con más detalle cómo el contenido específico de cada fotograma impulsa estas redes: como el contexto semántico y social, o la relación entre las personas y la escena de fondo.
Los análisis de la investigación se basaron en actividades cerebrales medias, por lo que futuras investigaciones podrían observar los mapas de sujetos individuales, lo que permitiría relacionar el mapa individualizado de cada sujeto con su perfil conductual.
En las primeras etapas de la demencia, algunas personas pueden desarrollar síntomas de depresión, lo que a veces dificulta el diagnóstico temprano. Así mismo se ha demostrado por medio de algunos estudios que las personas que sufren de depresión crónica, especialmente en la vejez, pueden tener un mayor riesgo de desarrollar demencia en el futuro. Por lo que debemos estar pendientes de sintomatología emocional en nuestros adultos mayores ya que la depresión en ellos a menudo puede parecerse a la demencia, ya que ambas condiciones pueden causar problemas de memoria, concentración y confusión.
Esto se conoce como “pseudodemencia”, donde la depresión severa imita síntomas de demencia, pero mejora con el tratamiento de la depresión. Es importante que las personas con síntomas de depresión o deterioro cognitivo consulten a un profesional de salud mental o un neurólogo para un diagnóstico preciso y tratamiento adecuado.
La evaluación neuropsicológica es un conjunto de pruebas y procedimientos diseñados para evaluar las funciones cognitivas y comportamentales de una persona, con el fin de identificar posibles disfunciones relacionadas con el sistema nervioso. Esta evaluación se utiliza para diagnosticar condiciones como lesiones cerebrales, trastornos neuropsiquiátricos, deterioro cognitivo y trastornos del desarrollo. Implica el análisis de áreas como la memoria, la atención, el lenguaje, las habilidades visuoespaciales y el razonamiento.
Adultos: Para detectar trastornos neurocognitivos, lesiones cerebrales o problemas relacionados con el envejecimiento.
Niños: Para evaluar trastornos del desarrollo, dificultades de aprendizaje o trastornos del espectro autista.
Adolescentes: Para identificar problemas emocionales o conductuales que puedan afectar su rendimiento académico.
Pacientes con enfermedades neurológicas: Como la enfermedad de Alzheimer, esclerosis múltiple o traumatismo craneoencefálico.
Personas con trastornos psiquiátricos: Como la depresión, la esquizofrenia o trastornos de ansiedad.
En general, cualquier persona que presente síntomas cognitivos o conductuales puede beneficiarse de una evaluación neuropsicológica.